miércoles, 23 de septiembre de 2009

Circunstancias

Publicar los problemas personales o “ir con una campanilla” como se suele decir, pues creo que a pocos les interesa y menos que esos asuntos ajenos entretengan la mente de nadie, bastante tiene cada uno con los suyos.

Digo esto porque desde que me vi obligado a dejar la presidencia y parar mi actividad fotográfica, en no pocas ocasiones he podido hacer mucho más de lo que incluso en buenas circunstancias habría pensado. Más de uno se podría plantear, “¿y este?, ¡que le ha ocurrido!, de pronto tiene problemas y sin embargo sigue haciendo fotos”. Todo tiene su explicación clara y lógica, y como anticipo al comienzo de este artículo, no voy a ir ni con la campanilla, ni calentándole “los cascos” a nadie. Lo que sí puedo decir es que la “fiebre” de la fotografía es lo que me mantiene medio en mi sitio, es lo que en cierto modo me mueve, y es por esto por lo que en el más leve resquicio y a la menor de las oportunidades, incluso a riesgo de algún que otro “problemilla”, este que suscribe, se tirará al ruedo de la fotografía aún sabiendo que le pueda pillar el toro.

Aclarado este punto, quiero comentar una de tantas anécdotas que últimamente me van aconteciendo, ayer sin ir más lejos, quede con nuestro amigo y compañero Antonio Sánchez, nuestro Tesorero y en una tertulia en la que también nos acompañó mi compadre Juan Guirado, quien conocéis varios de vosotros, entre unos frescos y riquísimos mojitos a los que nos invitó Antonio, le dije “Antonio, no hago fotos de campo porque no tengo tiempo ni para rascarme, a excepción de las últimas salidas que las he aprovechado casi de forma suicida, algunas fotos de los aviones y unas de una exposición de un amigo”. Dicho esto y precisamente hoy, justo después de esta conversación con nuestro compañero, allá sobre las 12 del medio día, me lié la manta a la cabeza, con un aire impropio, con algo de calor, a una hora intempestiva, y con sólo algunas horas de por medio para intentar hacer algo (incluso pasear la cámara), me fui a lo más o menos cerquita y rápido, el Río Campanillas, la intención quitarme algo de “mono fotográfico”, oler el campo, pisar tierra, barro, agua, hierba, y si cae algo, bueno, pues lo que hay.

La suerte se alió conmigo, digo la suerte porque aunque no obtuviera unas fotos maravillosas, para mí ya son suficientemente aceptables el hecho de al menos haber conseguido más de un detalle en una salida tal y como la he planteado. Y como bien comentamos nuestro compañero Antonio y yo ayer mismo, hay que compartir y colaborar, hay que hacer que los demás vean lo nuestro aún pensando que pueda ser mediocre. Es por eso que subo estas tomas para compartir con vosotros, incluso antes de subirlas a mi blog.

Mis disculpas por el rollazo, y espero que además de la comprensión, os gusten las fotos.

3 comentarios:

Antonio Sánchez dijo...

Pues ya ves amigo Ricardo, ayer comentando las dificultades que tenías para "afotar" y ahora disfrutando de una rápida salida al campo para quitarte "el mono", así vienen las cosas a veces y lo mejor es que no perdemos esa ilusión por plasmar con nuestra cámara esos momentos de los que disfrutamos.
Me gustan las fotos, especialmente las del galápago, con muy buen foco y detalles. Para las bogas casi que te "sumerges como yo" jajaja.
Un abrazo.

José Francisco Martín Piñatel dijo...

Yo creo que la foto nos mantiene vivos a más de uno!! y que siga siendo así, me alegra ver que cuando pilles el hueco te hagas tus fotitos y encima estén así de bien, ya sabes que si te animas yo te dejo unas aletas y un neopreno y nos hacemos unas fotos submarinas jeje. Un abrazo crack y enhorabuena por las fotos y por no abandonar tu pasión.

@?@ dijo...

ANIMO Y A SEGUIR TIRANDO FOTOS QUE ESO ES LO QUE NOS DA "VIDILLA". UN SALUD

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