Desde hace algo mas de un mes estos bellos seres alados pupulan por nuestros arroyos, ríos, charcas y embalses. Con motivo de la llegada de la primavera y con ella la subida de la temperatura, hace que propicie la metamorfosis de estos insectos. Las libélulas pasan la mayor parte de su vida bajo el agua, en forma de larva, alimentándose de otros insectos acuáticos, pequeños peces y renacuajos. Dependendo de la especie pueden llegar a estar bajo este medio incluso 4 años.
Nosotros cuando la vemos volar estamos viendo la última fase en la vida de este insecto. Durante un periodo que puede oscilar entre 3 y 6 meses (según la especie), deben madurar, alimentarse y copular. Después de este periodo mueren.
Fotografiar libélulas es gratificante, pero dependiendo del modo en que viven (pues algunas se posan en juncos y ramas y otras en piedras o en el suelo) nos lo harán pasar mejor o peor. 

El primer obstáculo que debemos superar será el acercamiento a estos diminutos seres. Este deberá ser lento y progresivo, sin espavientos, ya que las libélulas, como otros insectos voladores que cazan, tienen muy desarrollada su vista para poder detectar el vuelo del mas minúsculo de los invertebrados voladores. Cada
ojo puede poseer, en las libélulas grandes, unos 30.000
omatidios u ojos pequeños, además de la facilidad con que mueven la cabeza.
Esto nos da una idea de que pocas cosas escapan a la visión de estos bellos cazadores alados. Por lo tanto, hemos de acercarnos muy lentamente. El acercamiento lo podemos hacer o con todo el equipo montado (cámara, 1 ó 2 flashes, objetivo y trípode) ó solo el equipo sin trípode. Esto debemos analizarlo antes de ir a por nuestro objetivo. Ver cual de las dos opciones nos reportará mejor adaptación según el lugar donde se encuentre la libélula. Ni que decir tiene que las prendas que utilicemos han de ser cómodas y flexibles, coderas, rodilleras y calzado para caminar e introducirnos en el agua.
Los prismáticos son de utilidad cuando queremos divisar a lo lejos a algunos de estos insectos posados en sus atalayas de caza.
Nuestro equipo fotográfico deberá estar compuesto por cámara réflex, objetivo macro 1:1 o zoom (si tiene opción macro mejor), 1 ó 2 flashes TTL, cable TTL para separar el o los flashes, cable disparador (en caso de trabajar con velocidades lentas, evitando imágenes movidas) y un sólido y versátil trípode ( yo poseo el Manfrotto 055 PROB).
Un objetivo zoom nos proporcionará unos fondos mas desenfocados que un objetivo de focal fija. Los zoom tienen otra ventaja, y es que si le acoplamos unos tubos de extensión (yo poseo los KENKO AF, juego de 3 anillos) nos podrá acercar mas a las libélulas y además podemos retratarlas a mas distancia, con lo cual evitaremos en buena medida que podamos ahuyentarlas cuando tengamos que aproximarnos demasiado.
Hoy en día, desde hace un par de años tanto Sigma como Tamron venden objetivos macro puros (1:1) con una distancia focal fija de 180 mm y 150 mm, ambos f:2,8. En fotografía macro, es decir, de aproximación y cuando el motivo refeja luz ó brillo se hace imprescindible el uso del difusor propio del flash ó uno casero, como es envolver el cabezal del flash con una bolsa de plástico blanca y una gomilla. Así evitaremos que esos brillos resalten aun mas gracias al destello que le proporciona nuestro flash.
Recomendable , si vamos a estar toda una jornada, utilizar un gorro amplio y cremas protectoras de un factor elevado. En cuanto a la metodología técnica para retratar a las libélulas podemos rescatarla del artículo que subí de las orquídeas. En buena medida nos puede valer para fotografiar libélulas.
Aprovecho la ocasión para comunicaros que espero llevar a cabo un curso-taller sobre la fotografía de estos insectos. Ya me pondré en contacto sobre el día, lugar y la hora.
Recibid un cordial saludo.
Juan Luque.



















2 comentarios:
Magnífico y provechoso artículo Juan, estaré a la espera de ese curso-taller para aprender contigo.
Un abrazo
Hola Luque,
Me alegra ver en nuestra página un trabajo tuyo y deseo que cunda el ejemplo.
Espero con gran ilusión ese taller, donde seguro que aprenderemos mucho. Aún recuerdo con agrado el paseo que nos dimos por Río Grande fotografiando libélulas en compañía de Ricardo.
Un abrazo
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