jueves, 9 de julio de 2009

Viaje a La Patagonia ( III )

Sobre las seis de la tarde, subimos de nuevo al autobús que nos devolvería a El Calafate y allí nos recogieron para trasladarnos a nuestro hotel (Hostería La Estepa), donde llegamos con la vista puesta en nuestro próximo destino: el glaciar más famoso del mundo … ¡¡¡ El Perito Moreno ¡!! A la mañana siguiente iniciamos la que prometía ser una visita inolvidable, ya que teníamos previsto pasar el día completo en su entorno para poder admirarlo con detenimiento y desde distintos ángulos, pero desde el principio vimos que sería un día difícil, amaneció muy cubierto y conforme nos acercábamos a la zona donde se ubica el glaciar, la oscuridad aumentaba y lo que en principio era una débil lluvia, poco a poco se fue convirtiendo en un intenso aguacero. Primero estuvimos recorriendo las famosas pasarelas desde donde pudimos apreciar la inmensidad de su tamaño, sus altas paredes y las distintas tonalidades de azules que nos ofrecen sus hielos milenarios, aunque todo ello bajo una persistente y molesta lluvia. El hielo al romperse tronaba con un ruido sordo para luego sonar con estrépito al derrumbarse sobre el agua del lago y esta sinfonía se repetía cada pocos minutos. Una vez realizada esta primera toma de contacto, pasamos a una embarcación para recorrer el frente del glaciar y es así como se puede comprobar su altura y lo caprichosas de sus formas y grietas, fue una navegación tranquila y pausada para poder admirar esta maravilla natural. Conforme finalizábamos esta excursión, la oscuridad fue en aumento y la lluvia comenzó a caer con gran fuerza, imposibilitando totalmente seguir con la toma de fotografías, obligándonos a resguardarnos en el interior de la embarcación hasta que llegamos a desembarcar para ir a comer y ante la evidente imposibilidad de que el tiempo mejorase, decidimos que lo mejor sería volver a El Calafate, así que aunque teníamos acordado con el guía estar en el Perito Moreno hasta el anochecer, tuvimos que abandonarlo sobre las tres de la tarde, aunque por la oscuridad reinante parecían las diez de la noche.

La otra gran excursión de la zona es la llamada “Todo Glaciares”, así que de nuevo nos recogen temprano para el traslado a Puerto Bandera e iniciar la navegación por el Lago Argentino. El tiempo continúa lluvioso y cubierto de nubes y así, entre gran cantidad de iceberg desprendidos de los glaciares, vamos recorriendo el lago hasta llegar al frente del glaciar Upsala que es el más extenso de Sudamérica con una longitud de 50 Km. y una anchura de casi 10 Km., para continuar hasta la Bahía Onelli, donde desembarcamos con el fin de hacer una caminata a través del bosque hasta llegar al lago Onelli, un lugar paradisíaco desde donde se pueden contemplar los glaciares Agassiz, Onelli y Bolados. El otro gran glaciar de esta excursión es el Spegazzini del que destacan sus altas e imponentes paredes y que alcanzan los 135 metros, aunque nosotros no pudimos visitarlo debido a que el brazo del lago que conduce a él estaba totalmente bloqueado por los témpanos que se habían desprendido. Durante el viaje de vuelta, el tiempo mejoró considerablemente, así que tuve la oportunidad de repetir muchas de las fotos que había ido tomando durante la ida y con peor tiempo, por lo que hice tomas de las mismas zonas pero con una gran diferencia en su luminosidad.

Después del recorrido por la Patagonia argentina, tomamos un autobús hacia Chile y sorteando los Andes por la mítica carretera 40, llegamos a lo que sería nuestra última visita patagónica: el Parque Nacional Torres del Paine, que con una superficie aproximada de 242.000 hectáreas y declarado por la UNESCO reserva de la biosfera el 28-04-1978, es un lugar mítico entre los amantes de la naturaleza y las montañas. Durante el 1er. día, hicimos un amplio recorrido en vehículo todo-terreno para conocer diversas zonas de esta extenso Parque Nacional, así admiramos la imponente visión de los Cuernos del Paine, el Salto Grande (que es el paso directo del Lago Nordenskjöld al Pehoé), El Lago Grey, etc., admiramos varios grupos de guanacos, el planear majestuoso de los cóndores e incluso un águila mora cazando una liebre. Con estos momentos grabados en nuestra mente, llegamos a nuestro alojamiento: La Hostería Serrano, que con su espectacular ubicación, nos permitía disfrutar de una increíble vista panorámica de la Cordillera Paine desde nuestra propia habitación.

La 1ª excursión prevista era a la vez la más emblemática, pues nos debía llevar hasta la base de las torres. Comenzamos el trekking con un tiempo nublado y fresco desde la Hostería Las Torres, (ubicada dentro del área protegida), primero por un camino ascendente pero suave, pero la pendiente se hacía cada vez más pronunciada y tras recorrer unos cuatro kilómetros aproximadamente por las faldas del Monte Almirante Nieto, comenzamos a bordear el río Ascencio y ya podíamos apreciar cómo parte de las torres se asomaban entre el paisaje montañoso. Tras tres horas de caminata, llegamos al refugio Chileno y allí paramos unos minutos para descansar, beber agua y comer algunos frutos secos. Nos quedaba por delante la parte más difícil, intensas subidas y abruptas bajadas, atravesando arroyos y surcos de agua de montaña, hasta que en un denso bosque de lengas llegamos al Campamento Torres, donde se encuentra uno de los guardaparques, allí la climatología volvió a jugarnos una mala pasada y una densa niebla llega a ocultarnos por completo las imponentes Torres del Paine, como último esfuerzo teníamos la subida por una morena de piedras que lleva hasta la base misma de las torres, pero después de algún tiempo de espera y ante la oscuridad reinante decidimos comenzar la dura marcha que nos devolviese al punto de partida, al que llegamos después de ocho horas de duras subidas y bajadas, agotados por el esfuerzo, con la decepción de no haber tenido una visión clara de las torres, pero con la satisfacción de haber recorrido una de las zonas más bellas de la naturaleza.

La siguiente excursión fue la bajada en zodiac del Río Serrano hasta el Mirador del Glaciar y posteriormente continuar la navegación en otra embarcación hasta la Estancia Perales donde almorzamos, pero ese día ha sido el que peor tiempo hemos tenido y desde que salimos de la hostería, se mantuvo una fuerte lluvia e intenso frío durante todo el día, por lo que prácticamente no pudimos ver nada, ya que las frías gotas de lluvia al golpearnos en la cara parecían alfileres y nos obligaba a ir totalmente tapados. Una lástima, porque la excursión prometía … pero aquí definitivamente la climatología es la que manda. Posteriormente nos trasladamos a Puerto Natales, donde pasamos la noche y a primera hora de la mañana siguiente volvemos a tomar el autobús, que tras cuatro horas de viaje nos llevará de nuevo a El Calafate para coger un avión con destino a Buenos Aires, dando así por finalizada nuestra estancia en La Patagonia.

Estuvimos dos días recorriendo la capital argentina admirando sus amplias avenidas, sus parques, sus barrios, la modernidad de Puerto Madero y cómo no la mítica Corrientes, 348 y calle Caminito, para una vez completada nuestra estancia en Buenos Aires, retornar a nuestra querida Málaga, después de haber pasado unos días inolvidables en plena naturaleza.


Más fotos en: http://asanchez.ojodigital.net/thumbnails.php?album=35

Antonio Sánchez

MALAGA

2 comentarios:

photomalaga dijo...

Bueno, amigo Antonio, aún podemos ver otro montoncito de buenas fotos. Que buen recuerdo este para dejar constancia de ese viaje tan maravilloso, envidia sana es lo que puede despertar. Un abrazo

@?@ dijo...

estupendo artículo Antonio. con tus aportaciones y vivencias me haces disfrutar aún más de éstos recónditos y magníficos lugares a los que sueño algún día en visitar. un saludo

Visitas